Lo tuve delante de mí. Lo toqué e incluso me gustó, pero lo devolví a su percha. Lo encontré excesivo y profundamente tendencioso y no lo compré. Por un momento, mientras lo sostenía, me di cuenta de que iba a ser una compra de usar y tirar. El próximo invierno lo militar estará tan pasado como ahora lo están las hombreras de la Navidad pasada. Entonces empecé a recordar todas esas compras de usar y tirar que la mayoría de nosotros ha hecho, y lo primero que vino a mi mente fueron las Wayfarer de infinitos colores, falsas y verdaderas, que ahora están en mi cajón. Rojas y hasta transparentes (incluso las quise verdes...).
Lo mismo ocurre con las sneakers ochenteras (no, que nadie hiperventile, no llegué a comprarlas nunca). Tuvieron su momento, e incluso yo tuve tentaciones, pero me alegro de no haber comprado algo que ahora estaría tirado en la basura. En su lugar preferí unos zapatos perforados negros, que no llaman tanto la atención y por eso puedo seguir usándolos.
Todavía tengo fotos de
mi visita a París hace tres veranos. Me volvía loco la idea de combinar pantalón corto con
calcetines altos, y así me presenté en plenos Campos Elíseos. Nunca más.
Las chicas son las que menos se libran de esto. Ellas, en un mundo en el que constantemente están cambiando las tendencias, deben mantener un ritmo frenético de compra para seguir estando a la última. ¿Alguien sabe que fue de las hombreras?
También recuerdo hace tiempo la necesidad que tenían las chicas de vestir cualquier prenda de
encaje. Como siempre
fue Prada la que propuso la idea, pero a los pocos meses, llevar algo de encaje era tan aburrido como ahora lo son los
leggings de vinilo. ¿Alguna chica los sigue llevando?
Pero no hace falta remontarse tanto tiempo para encontrar tendencias que nos han aburrido en profundidad. Recuerdo aún la ilusión que me hacía ver una chica guapa con una trenza lateral, pero llegó la masividad y ahora nadie la usa.
Y por todo esto y mucho más no compré el abrigo militar de Zara, porque sé que aunque ahora me muera por ese estilo, dentro de pocos meses no encontraré la ocasión de ponérmelo. Es lo que le ocurre a todas las tendencias estrella de la temporada, que llevarlas al año siguiente supone ser un pasado de moda. Es lo que pasará con los vestidos de flores de Zara, con los shorts de cintura alta y con los vestidos entubados. Una tendencia estrella es una tendencia de usar y tirar. Así que, aplicando mi reflexión, terminé comprando un abrigo negro simple de doble botonadura, muy inglés, muy de mi estilo y muy clásico. Tendencia nula, pero estilo máximo.