A lo largo de su vida, Lorentzo ha tenido una evolución progresiva en su peinado. Y digo progresiva porque gracias a los dioses nunca tuve una adolescencia con el pelo verde ni piercings por la cara. Desde el pelo corto al frondoso tupé, esta ha sido la trayectoria de la cabeza de Lorentzo:
Pelo cortoNunca quiero reconocerlo, pero hubo un tiempo en el que no había ningún atisbo de tupé en mi cabeza.
CoolEl pelo fue creciendo y un tímido flequillo en la frente fue apareciendo. Reconozco que llegué a límites desorbitados, como pasa siempre.

Inicios del rockMi flequillo fue tomando una dirección vertical sobre la frente, con un gran pico que quedaba entre las cejas. Mucho más molón.

Rizos desenfadadosUna mañana descubrí el poder de la gomina. Descubrí que moviendo mi pelo podía crear el efecto que quería. Este fue el resultado:
Inicios del tupéNo pude creer lo que vi cuando levanté el pelo que ocupaba mi frente: era un tupé que me acompañaría hasta el día de hoy.
Tupé feverEl tupé fue creciendo más y más. Por los lados, el pelo fue siendo cada vez más corto.
Maxi-tupéSi Newton hubiese levantado la cabeza hace unos meses no podría haberle dado una explicación a cómo un tupé de 10 cm de altura conseguía mantenerse.
EquilibrioCreo haber encontrado el yin-yang de mi tupé. No tan maxi como hace meses, pero sigue bien alto y algo modificado. El tupé que llevo mientras escribo estas líneas es exactamente este:
Larga vida al tupé de Lorentzo.
Y tú, ¿cuál ha sido la evolución de tu pelo?