Creía que la Navidad no podía sorprenderme más. Dejó de intrigarme el anuncio de Freixenet desde hace muchos años, el desfile de Victoria's Secret tampoco me emociona como antes y las luces de Navidad cada vez brillan más por su ausencia.
Hasta que llegó Paris Hilton y arruinó aún más mi ilusión.
Así se paseó de compras junto a su hermana en busca de regalos con los que satisfacer los deseos de sus seres "queridos". Y yo me pregunto, ¿hay necesidad de salir así a la calle sólo porque sea Navidad?
Ahí viene el verdadero Papá Noel con su saco de regalos. No sé ustedes, pero yo pienso atrancar todas las puertas y ventanas de mi casa.




