Repasando las fotos del último Festival de Cine de Toronto (una cita a la que cada vez le voy prestando un poco más de atención), he caído rendido ante la belleza clásica y sin complicaciones que profesaban dos de mis actrices favoritas, tanto sobre la alfombra roja como delante de las cámaras.

Una de ellas, Olivia Wilde, asistió a la presentación de la película Butter con un diseño de Marchesa de inspiración grecorromana con pedrería en el escote y en las mangas. Un vestido que representa bien el espíritu de la firma pero que está lejos de otros modelos mucho más sobrecargados y demasiado estridentes.

Por su parte, Keira Knightley hizo lo propio con un vestido corto en tonos nude de la colección de Alta Costura de Elie Saab Otoño-Invierno 2011 para presentar A Dangerous Method. Me encanta la belleza elegante que tiene esta chica; y no sólo en sus elecciones a la hora de vestir. Su presencia física y sus rasgos faciales, unidos a su nuevo corte de pelo a lo garçon me tienen encandilado.














