¿Hace falta ser guapo, seductor y sex-symbol para protagonizar una buena campaña?
Si eres de los que piensan que sí estás de suerte; puedes encontrar cientos de miles de pruebas a tu favor: Jon Kortajarena no está precisamente de moda por su fealdad, ni Claudia Schiffer es la bruja de Blancanieves, ni Steven Meisel fotografía bodrios. Estamos rodeados de deseados y deseadas modelos que convierten todo lo que tocan en oro.
Por ejemplo, Giorgio Armani ha debido de considerar rentable su negocio con David Beckham para Armani Underwear, ya que para la temporada Otoño/Invierno 2008/09 ha vuelto ha contar con su imagen y ya se pueden ver carteles de tamaño descomunal por todo el mundo.



Vale, es cierto. Si las campañas están protagonizadas por guapos o guapas hay muchas probabilidades de éxito, pero ¿pueden los feos alcanzar la misma gloria? (Lo siento Karly, pero en este caso eres el ejemplo que ilustra esta parte de mi razonamiento).

“Es amarillo, es feo, no combina con nada, pero puede salvarte la vida”. G-e-n-i-a-l
Está claro que la forma en la que triunfa una campaña protagonizada por un feo no es la misma con la que triunfa la de David Beckham, pero ¿no es de mayor calidad?
En mi opinión, fotografiar al futbolista en clazoncillos es un modo fácil y rápido de llamar la atención y ganar dinero, pero con el káiser de la moda no ocurre lo mismo. Es feo y sin embargo a nadie deja indiferente sus campañas, tanto las creadas como las protagonizadas por él.
Un aplauso para el gobierno francés por haber elegido este modo de concienciar a la población sobre la educación vial. A algunos les puede parecer frívolo, pero desgraciadamente tenemos que buscar nuevas fórmulas con las que sorprender en este ámbito. El cine de acción y la prensa hacen que no nos sorprenda ver spots en los que se simulan accidentes.
Repito entonces:
G-E-N-I-A-L