
¿Qué diría la gran Coco Chanel si viera esta portada del Vogue París de marzo dedicada a ella?
Probablemente, se encendería un cigarro y se quejaría. No entendería que un hombre estuviera al frente de la firma que tanto trabajo le costó mantener, se indignaría con la política que se sigue desde hace años en Chanel y terminaría encerrándose en la suite del Ritz parisino que lleva su nombre desde que murió.
A veces el pasado es difícil de reinterpretar si sólo tenemos una visión purista e inmutable de la moda. Los tiempos cambian y modificar un clásico no quiere decir profanar ninguna tumba: cambiar no es malo, lo es el no intentar cambiar lo que ya está hecho.
No olvidemos que Coco fue una revolucionaria de su tiempo, que defendía la vanguardia moderada y que reinterpretó y destrozó aquellos cánones de su época. Pasó y triunfó, pero ya está. Ahora hay que dejar espacio a los que destrocen lo que ya está hecho, para que algún día, como a Coco, se les pueda recordar.
Por eso no puedo hacer otra cosa que aplaudir esta portada homenaje a Coco Chanel. Porque no es ningún pecado avanzar en el tiempo.
P.D.: Tengo que haceros conocedores de que esta misma tarde, Lorentzo Antúnez se dispondrá a visitar Cádiz en su fiesta de Carnavales. ¿Irá disfrazado? Claro que sí. ¿De qué? Os doy una pista:

